POLÍTICA

La política vuela alto

Los aviones y los helicópteros ejercen sobre mí una fascinación desde muy chico. Creo que es algo que le pasa a todo el mundo. Por un puñado de cosas. Quizás tiene que ver con el axioma cada vez menos corroborable de que solo viajan los que tienen plata. Hay también otras cuestiones. La idea de estar hoy en Buenos Aires y unas horas después en otro continente. Tengo una historia familiar que me cruza. Mi nona llegó de Italia al país en el principio del primer peronismo y volvió a su tierra 40 años más tarde, de paseo, cuando otra vez gobernaba el peronismo, pero el de la convertibilidad. Antes, no había podido.

Veo a los aeropuertos como lugares especiales donde el tiempo es distinto al del resto del mundo. Algo así como lo que ocurre en los hospitales cuando uno tiene que pasar muchas horas esperando el parte de un médico. Y los aviones son las máquinas más fastuosas y estéticas con las que tenemos contacto diariamente.

Hay un grupo de personas que, a diferencia de la mayor parte de la gente, tiene una vida aérea frecuente y se dirige a un aeropuerto con la misma facilidad con que otros se suben a un auto. Sin precisiones, se podría englobar allí a quienes trabajan en negocios suficientemente redituables como para pagar un pasaje, o los funcionarios públicos, que tienen acceso a una flota nutrida, pasajes ilimitados y viajes en helicóptero.

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Esta última inquietud me llevó a intentar algo que hasta ahora no había visto escrito: determinar cuáles son los viajes que hacen los gobernadores de las provincias argentinas en un tiempo determinado. Mi objetivo no se cumplió del todo, en parte porque es casi imposible tener un registro sistemático de esos viajes. De todas maneras, fue el principio de una investigación. La primera pregunta me llevó a averiguar cuáles son los aviones y helicópteros a nombre de organismos públicos, en sentido amplio. Obtuve la respuesta mediante el trabajo con fuentes que aceptaron a hablar conmigo, en representación de LA NACION. Eran más de 170. A eso hay que sumar, por lo menos, las naves que integran la flota presidencial. Alcanzan casi las 180 unidades. El número es relevante.

Una vez que determinamos las matrículas de esas naves, se abrió toda una alternativa mayor de trabajo. Comenzamos a buscar, y a encontrar, quiénes son los pasajeros frecuentes de la flota pública, siempre en sentido amplio. Para esto utilizamos el relacionamiento con fuentes periodísticas y pedidos de acceso a la información pública.

Ante el tamaño del trabajo que había por delante convoqué a Delfina Arambillet, una joven y talentosa periodista que forma parte de LN Data, un equipo pionero y altamente especializado en el manejo de datos. Delfina complementó todo lo que me faltaba: una cabeza y dos manos adicionales para revisar por decenas de veces los registros, evitar errores y aportar una mirada distinta a la información.

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Las respuestas contaban con una hoja de cálculo por cada patente de helicóptero de la PFA y vuelos de la flota presidencial. Una vez recibidas, se aplicaron diferentes técnicas para unificar y limpiar los datos. Esto estuvo a cargo de Delfina.

Luego, se realizó una normalización del campo “pasajeros” para poder identificar a cada uno de los viajeros, ya que se trataba de un área de texto libre. Además, se normalizaron los campos “salida” y “destino”, porque en la mayoría de los viajes se contaba con información de las siglas de los aeropuertos.

«Una de las cosas que primero llamó mi atención fue la aparición, en múltiples ocasiones a primera vista, de viajes a nombre de la primera dama, Fabiola Yañez.»

Se tuvieron en cuenta solo aquellos vuelos en los que Fabiola Yáñez, Áxel Kicillof, Sergio Massa y Cristina Kirchner no habían compartido con el presidente de la Nación u otros ministros. Fue una decisión periodística importante.

También, se reconstruyeron cada uno de los vuelos a través del trabajo con fuentes periodísticas oficiales y privadas y las publicaciones de personalidades relacionados con la política.

Una de las cosas que primero llamó mi atención fue la aparición, en múltiples ocasiones a primera vista, de viajes a nombre de la primera dama, Fabiola Yañez. Mi sorpresa fue mayor aun cuando vi el destino que se repetía. Era Posadas, la capital de Misiones. Es el lugar donde Yañez vivió a partir de los 12 años y donde reside parte de su familia.

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Nos contactamos con Presidencia para que nos den su versión. Nos llegó una hoja con las actividades oficiales que había hecho la primera dama en esos viajes. Todo quedó expuesto en la nota. También nos contactamos con el resto de los personajes políticos involucrados. Algunos respondieron y otros, no. El resultado fue la nota que se publicó el jueves pasado en lanacion.com.ar y en la edición impresa de LA NACION al día siguiente bajo el título “La ruta a Calafate, los vuelos de Fabiola y el diputado récord: secretos de los 170 aviones que maneja la política”. Allí contamos que aviones de la flota presidencial se movilizaron al menos 20 veces al servicio de Fabiola Yañez para viajar a Misiones en el último año y medio; Cristina Kirchner hizo lo mismo en 12 ocasiones con destino a Santa Cruz y Río Gallegos y Sergio Massa voló 52 ocasiones en helicópteros de la Policía Federal. Esperamos que sea la primera parte de un trabajo que tendrá nuevas entregas.

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